lunes, 29 de marzo de 2010

Esperemos que esta Semana Santa 2010 nos sirva para encontrarnos con Cristo resucitado.

LA PRESENCIA DE JESÚS RESUCITADO


Danos, Señor, la paz a la gente humilde,
no la paz sufrida y derrotada,
danos una paz valiente y fuerte,
danos una paz resucitada.


Arrebátanos el miedo que nos priva
de hacerle frente a la gente que nos revienta,
y haznos decididos en la osadía
por una vida nueva, limpia y recia.

Pues somos de ti los enviados
para hacer cosas grandes entre los jóvenes,
líbranos -tú- del mal del desespero,
huya de nosotros la plaga de la pereza.

Tu Espíritu, fuerza y paz a un tiempo,
sobre nosotros baje en abundancia,
y con él el poder comunitario
para ser de los vencidos esperanza.

De entre nosotros, los que son desconfiados,
los miedosos, cobardes, perezosos,
dales fe, curadora de humanos males,
dales la fuerza, de los débiles curanderos.

En la lucha por el pan de nuestro sustento,
en medio de los trabajos de esta vida,
que sepamos, Señor, guardarte tiempo,
que crezca así el amor que nos anima.

Felices los que creen en un mundo nuevo,
con personas y pueblos diferentes,
a pesar de los fracasos y maldades que conocen,
felices, sí, felices esos creyentes.

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